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PUEBLA DE MIS TEMORES

PUEBLA DE MIS TEMORES.

El agua no solo sirve para vivir, también ha servido para que algunos individuos se enriquezcan, por ello buscan a toda costa estar al frente de los organismos operadores de los municipios y eternizarse en el cargo o transferirlo entre sus amigos, por ello el agua se ha encarecido y seguirá convirtiéndose en un elemento de disputa, quitándole el derecho al que todos tenemos.

En México el derecho humano al consumo del agua se reconoció en febrero del 2012 donde está plasmado en el artículo 4º de nuestra constitución, toda persona tiene derecho al acceso disposición y saneamiento del agua para consumo personal y doméstico de manera suficiente, salubre aceptable y asequible.

En Puebla a partir del 2014 y por mandato del Congreso del Estado, el manejo y control de este vital líquido fue privatizado y entregado a la empresa concesiones integrales de Puebla, (antes SOAPAP) y fueron también desconocidos los comités de agua de las diferentes comunidades del interior del estado, quitándole el derecho a las poblaciones y sus habitantes de nombrar mediante asambleas a sus administradores, que por años lo realizaban en base a sus usos y costumbres, que de acuerdo a la constitución esto es correcto.

Estas acciones reconocidas legalmente por las autoridades de ese entonces, permitió que los municipios desconocieran en las comunidades a los comités operadores y en algunos casos absorbieron el control y manejo del agua potable y también del alcantarillado, quitando a las comunidades un ingreso que permitía expander redes de servicio y mejoras en su comunidad.

El claro ejemplo de esto, lo han experimentado los habitantes de la junta auxiliar de Santiago Momoxpan, del municipio de San Pedro Cholula, que desde hace 25 años, a base de cooperaciones y aprovechando la perforación de 6 pozos que el gobierno federal realizó en la zona conocida como la Carcaña, lograron mediante acuerdo una línea de agua para esta comunidad, habiendo realizado mediante cooperación de habitantes, su primer red de agua potable para posteriormente continuar introduciéndola a más usuarios, hasta lograr construir un pozo propio que alimentará a otras líneas de agua.

Fue en el año 2016 cuando a la llegada del Presidente Municipal José Juan Espinosa, quien años antes fue Diputado y voto a favor de que fueran desconocidos los comités y se privatizará el agua potable en el estado, estos datos quedaron registrados en la legislatura del 2012, llevando fines políticos que a la posteridad les sirvieron para dar un revés a esta comunidad que ha venido luchando porque le respeten sus usos y costumbres. Sin embargo ha sido estéril, pues no han logrado recuperar los pozos, las líneas de agua y mucho menos su edificio, que por 25 años albergo las instalaciones y fue muestra del trabajo unido de los pobladores.

Sin embargo no todas las comunidades ejercen una lucha y defienden su identidad, pues la colonia más nueva en San Pedro Cholula y reconocida por su gran cantidad de Manantiales (Rafael Ávila Camacho) en los años 60s, solo han quedado como símbolo, pues todos esos manantiales o yacimientos de agua donde brotaba agua hasta para lavar la ropa, quedaron en el olvido y ahora solo le queda el nombre a esta colonia.

Ahí en Manantiales, el cacicazgo del control del agua se ha eternizado, pues solo un pequeño grupo de 4 personas llevan el control del agua potable desde hace 16 años y los habitantes no tienen el menor interés por conocer cuál ha sido el destino de esos recursos recabados y menos de los resultados o ampliación de redes, porque no ha habido la exigencia para que se realice asambleas que permitan transparentar los recursos.

Pero esto tiene una explicación que pocos conocen, pues en el 2016 el entonces Presidente Municipal, José Juan Espinosa, negoció con el comité que encabeza Víctor Pichón y conociendo la manera de operar desde hace varios años, llegaron a la negociación de no realizarle una auditoría a cambio de que entregará el comité al Sistema Municipal de Agua Potable (SOSAPACH) para así tener controlada el agua potable y desde luego los ingresos que genera el uso de este líquido considerado un derecho humano, desde el 2010 a través de la resolución 64/292 de la asamblea general de la ONU, reconociendo el derecho al agua y al saneamiento, pues son esenciales para la realización de todos los derechos humanos.

 

 

 

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