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DE LOS HEROES ANONIMOS

Jorge Hernández Aguilera

De los héroes anónimos.

La muerte de un ser amado es cosa atroz, pero al fin y al cabo cerrada, concluida, sin vueltas hacia atrás ni hacia adelante. En cambio su desaparición es una puerta abierta hacia la eterna expectativa, hacia la no respuesta, la incertidumbre, lo fantasmagórico, y no hay cabeza ni corazón humanos que puedan sufrirla sin acercarse en mayor o menor medida al delirio. "Demasiados héroes" (2009), Laura Restrepo

En el marco del grito de independencia, el pasado 15 de septiembre, el presidente de la república dedicó un “viva” sin precedente a los héroes anónimos. Inmenso acierto histórico el del presidente López Obrador. El progreso de las sociedades está determinado por los esfuerzos realizados en la cotidianeidad, por el buen obrar que no queda inmortalizado en una fotografía, impreso en un periódico o cantado en un corrido.

Indudablemente la historia omite con frialdad contar hazañas de individuos que actúan como gigantes de la colectividad. Afortunadamente para mí, la vida me ha permitido testificar el nacimiento de una heroica madre, virtuosa mujer de inigualable determinación, de esperanzadora bondad y amor ilimitado.

Citaré a una guerrera de vida, cuya lucha no escogió, las circunstancias la impusieron aquí. Quizá el anonimato se desvanezca potencialmente y la publicidad de su historia sea medicamento para las enfermedades sociales. La heroína lleva por nombre María Luisa Nuñez Barojas. Fundadora del colectivo “Voz de los desaparecidos en Puebla”.

No ha sido la primer mujer en llorar la desaparición de un hijo en nuestro Estado, pero si la primera en gritar por la organización, por la búsqueda hasta encontrarlos. Escribo en plural puesto que de su boca he escuchado: “ya no busco únicamente a mi hijo, ahora los buscamos a todos y los buscaremos hasta encontrarlos”.

María Luisa busca a su hijo Juan de Dios desde el pasado 28 de Abril de 2017. En sus intentos de buscar auxilio con alguna asociación o esfuerzo colectivo constituido, hizo conciencia de que en el Estado de Puebla se encontraba sola. Poco más de un año después de la desaparición de su hijo, apoyada por AFADEM crea el colectivo, que a un año de su fundación resguarda y camina conjuntamente a más de 60 familias que socializan el dolor y al unísono claman justica. Justicia que iniciará sabiendo la verdad.

Oficialmente Puebla ocupa el octavo lugar en el país, con mayor número de personas desaparecidas. La Fiscalía General del Estado resguarda 2070 carpetas de investigación, mismas que duermen el sueño de los justos… Dormían, María Luisa y sus familias han despertado a la putrefacta Fiscalía, la han puesto a trabajar, a procurar justicia.

Es menester señalar que esa misma fiscalía; que maquilla datos, que altera cifras, amenaza a todo aquel familiar de persona desaparecida que de integrarse al colectivo, las investigaciones e intenciones de búsqueda se congelarán. Hay temor en la fiscalía a la colectividad.

Ahondando en la alteración de datos; a nivel nacional la fiscalía de EPN afirmaba que en el país había más de 40 mil personas desaparecidas, el actual gobierno federal, en voz del subsecretario de Derechos Humanos (Alejandro Encinas), afirma que mínimamente existen 90mil casos de personas desaparecidas en el país.

Puebla desafortunadamente no es la excepción, de los dos mil desaparecidos oficiales, se contabiliza de manera extraoficial más de ocho mil. Recordemos: no estamos refiriéndonos a objetos, versamos sobre personas. Hay más de 8 mil casas donde las luces nunca se apagan, esperan con las luces encendidas el regreso de sus familiares.

Esperan con la asfixiante incertidumbre, se preguntan si su ser amado come; si pasa frío; si los piensa; si estará con vida.

El presidente de la república ha priorizado entre todos los temas de interés nacional, el de las personas desaparecidas. Y no es para menos. Un gobierno que no presta atención al acto más lacerante que puede sufrir una persona y su núcleo familiar, es un gobierno que no está al servicio del pueblo.

Mi muy querido amigo Omar García, (quien fuera sobreviviente y vocero del caso Ayotzinapa), acierta al afirmar que “pacificar al país implica soportar la pesada carga de los reclamos de miles de víctimas, que gobiernos pasados y presentes no han tenido la sensibilidad de siquiera voltear a ver”. Lo que importa es que a quienes les toque resolver los grandes problemas del país, como la desaparición forzada y otros, tendrán que soportar los reclamos acumulados de víctimas.

Reclamos que no disminuirán solo porque los nuevos gobiernos afirmen ser diferentes. No tendrá validez responsabilizar la problemática a la herencia de los gobiernos pasados. Las decenas de miles de familias solamente querrán solución. Solamente querrán saber la verdad. La verdad no se encuentra, se construye.

Ernesto Guevara comentaba que la cualidad más linda de un revolucionario es la capacidad de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. La indiferencia nos está matando como sociedad, estamos enfermos de individualismo.

Las víctimas de la desaparición no estaban en el momento, lugar y hora equivocada. No estamos en el país equivocado, tuvimos décadas de gobierno errante. Éste gobierno de la cuarta transformación plantea ser distinto y debemos exigírselo. No permitir el lucro político con las perdidas temporales. A todos nos juzgará la historia: a unos de oportunistas y ambiciosos vulgares; a otros de quijotes, de utópicos y de luchadores.

A María Luisa, sin duda alguna, se le recordará por heroica.

¡Que vivan los héroes anónimos! ¡Que vivan los familiares que no se cansan de buscar a sus seres amados! ¡Que vivan quienes construyen justicia!

¡Que viva la voz de los desaparecidos!

 

 

HÉROES ANÓNIMOS

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